martes, 20 de agosto de 2019

Indiferente

Arme un castillo de cartas sobre tu mesa, y me siento todos los días en la orilla a esperar cómo lo vas destruir. Te miro mientras hablas y me pierdo un poco, entre lo que dices y entre lo que eres. 

Te encuentro entre los pasillos y mientras me sonríes, trato de retratarte en las paredes de mi conciencia.

 Y te miro de nuevo. 

Y te miro todo el día. 

Y no te das cuenta. 

Y entonces juego a las escondidas, como un niño, cómo lo que soy. 

Y me siento bien cuando te confundes. 

Y me doy una vuelta por la copas de los árboles

Y espero un gesto o algo

Pero sé que nunca llegará

Así que vivo con los ojos estrellados

Por ti y por todas las compañeras.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Valkiria

Me ofreció caramelos fuera de una iglesia.

Los tomé y ahora me siento como Hansel, dejando migas de pan para encontrar la vuelta a la razón.

Mujer, me llevaste al parque a dar un paseo, me llevaste a comer a tu hogar y me dejaste en el basurero más cercano expuesto a una golpiza.

Pero algo me llevé de ti, aún tengo la clara visión de una Valkiria entre nubes.

Aún puedo verte entre mis espejos rotos, mirándonos y riéndonos de tanto en tanto.

Viviendo otra realidad, otra vida.

Qué felices fuimos por unas horas, que miserables seremos el resto de nuestras vidas.

Pero ahí estamos. Te imagino gigante y dueña de tu vida. Yo estoy aquí dando algunos golpes al aire, viviendo en un globo mientras sostengo un alfiler entre los dedos.

viernes, 4 de mayo de 2018

Cansado

Me cansé.
Me cansé de escribirte y retratarte, me cansé de alguna vez haber atrapado ese momento inmortal y escribir cómo te estremeciste con cada poema barato y cuándo llegué esa noche, cómo nos tocabamos mientras conversamos, cómo te tomé de la cintura y tu respiración cambió a más pesada.
Ya no puedo cantar al cielo cómo tus pómulos se tornaron rojizos mientras nos balanceamos,  ni cómo tus ojos perdian el iris.
Ya no puedo seguir escribiendo cómo de suave marea, pasamos a tempestad y cómo, después de bien entrado el sentido común, seguías humedeciendo cada momento.
Ya no trino por los pajaros rojos, porqué soy uno. Siempre perdido pero iluminado por gigantescos faros en el horizonte.
Allá voy, pero el camino me distrae.

Fuimos

Un suspiro en el tiempo, así fuimos.
Humo en una pradera.
Te extraño y te pienso, maldita seas,
Y debes saber que ya soy todo un hombre.
Pero parte de mi sigue bromeando contigo en el pasto.
Sigo jugando con el broche de tu sostén.
Y, por supuesto, sigo estropeandolo todo.
A veces me río de mi situación, sigo tragando un poco de veneno y esas cosas tan propias del punk rock,
Sigo con los vicios y las trampas
Con las mentiras y los desastres.
Procuro no tomar siquiera mucho aire fresco, no acostarme tan temprano y no tener muchas buenas acciones, todo a cuenta de no olvidar que los chicos malos lo pasamos mejor, recuerdas?

martes, 10 de octubre de 2017

Empty hands.

A él le causaba curiosidad el hecho de que ella hubiese escogido el camino mas fácil.
Se querían, tal vez se amaban y lo sabían a medias. Cuándo, después de la tormenta, ella le dijo en vez de construir otra vida diferente, prefería intentar recuperar su vida, con sus pros,sus contras, sus filias y sus fobias, a el se le formó un nudo ciego en la garganta. Nunca la iba a obligar a nada, nunca le iba a pedir nada, pero no dejaba de rondar en su cabeza el hecho de que no tuviera el valor de transar ni por un segundo su vida. Esa que, tarde o temprano, seguro, acabaría con ella.
   Y a veces, sentado, mientras fuma y mira el cielo, el se pregunta ¿ Qué hará ahora? ¿Se acordará de él? ¿ Lo buscará en el aire?. El intenta convencerse a si mismo qué si lo hace, pero muy en el fondo el sabe que ella camina muy tanquila sin malgastar ni un segundo pensando en él, a pesar del amor, a pesar del llanto, a pesar de la noche, de la risa, ella no lo piensa ni lo busca, no le envía señales ni lo espera, ni nada.
¿Fue la fantasía?¿La falta de sueño?¿El exceso de amor? Él piensa que para ella nada valió la pena.
Si me preguntan a mi, yo creo que después de terminar su almuerzo, ella se masturba sin pararse del comedor, mientras relee toda la «Antología poetica y de cuentos» qué él escribió solo para ella.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Amores

Tengo varios amores. Algunos caminan conmigo de la mano, a otros los cargo en la espalda, unos se metieron en las venas y fueron bombeados hasta el corazon, deben haber amores que duermen con otro, seguro que existen aquellos qué tengo en la piel y también otros que brillan con cada canción que suena. Hay amores y más amores, únicos y de diferente procedencia, con intensidades y pulsaciones ramificadas a todo el entorno. Son amores grises que flotan cómo nubes en un cielo rojizo.

jueves, 17 de agosto de 2017

Erase and rewind

¿Cómo saber que todo se borró?
Algunas veces te encuentro deambulando por mis callejones vacíos, tan hermosa como me permitían mis sentidos, tan poco comprometida como mi estupidez me decía.
Me parece que fue hace un suspiro que nos tomamos de la mano y caminamos por aquél parque enrejado de mi memoria, nos sentamos a besarnos detenidamente en aquellas bancas de nubes. Esa vez cuando asustados mirabamos de reojo escondiendonos de los detectives de turno, y sin embargo te delataste, nos acusaste solo con tu mirada, tu falta de dureza y tu llanto. Tal vez una vida de presión acumulada.
Y todo fue malo, porqué aquél que perdió en el amor y al amor, también se jodio en la guerra y, para mi placer, ya no hay nadie tranquilo, todos están asustados. Ahora a pesar de estar limpio, tengo una infección crónica en las venas que es lo más parecido a hacer equilibrio en una ventana de un noveno piso. Así nunca vamos a sonreír honestamente porque, la verdad sea dicha: Nunca fuimos quiénes pretendiamos ser.

jueves, 6 de julio de 2017

Pajarillos

Habían diferentes tipos de pajaros. Unos volaban todo el dia, otros ni siquiera utilizaban sus alas. Unos eran monocromaticos, otros rojos cómo la sangre. Hacían acrobacias y cantaban canciones romanticas y de revolución, canciones para las masas y para nosotros dos. Algunos se alejaron, otros se apegaron a mi para no soltarnos jamás. A veces vuelan en mi cabeza y en mis parcelas yermas, otras revolotean por los prados de alguien más y le silban  mentirillas al oído para que crean que son los únicos.  Todos los pajaritos pueden jurar que me conocen perfectamente, pero ninguno sa da cuenta que traigo una escopeta en la espalda y el bolsillo lleno de perdigones.

martes, 4 de julio de 2017

Ignorante

Desconocías mis adicciones,
Ignorabas mis demonios.
Nunca notaste mis mentiras.
Jamás cantaste a mi lado.

Pasaste por alto mis, cada vez menos frecuentes, chispazos de genialidad.
Te ahogaste sin luchar en mis lagunas de estupidez.

¿Te acordarás de algo?

Te olvidaste de mi mano,
De mis poemas y de mis canciones.
Te creiste que habia desaparecido, que me había cambiado de dimensión.

Pero aquí estoy, atrás del poste fuera de tu casa.
Con la lluvia en la espalda, con el corazón petrificado y con los ojos nublados.

Me sacudi un poco el agua y me preparo para morder el polvo otra vez. Después de todo es lo único que conosco.

lunes, 12 de junio de 2017

No te quiero

Deja de bailar, no es divertido.
No me gusta verte bailando con tu hombre.Porqué ese debería ser yo.
No me gusta verte sonreir, porque deberías estar riendo conmigo.
No quiero que camines de la mano con nadie, porque no es mi mano la que sostienes.
Andate y no vuelvas, no quiero que andes por acá si no me vienes a ver.
No quiero conocer a tus hijos, ni a tu madre, ni a tu hermana, ni a tu esposo.
No quiero verte, por la ventana de tu hogar, cocinando alegremente para todos los habitantes del planeta, menos yo.
No quiero que te saques la ropa para ducharte, que te acuerdes de aquel bufon y te masturbes pensando en lo que no fue.
No voy a tolerar tu felicidad, ni un poco. Ni siquiera una sonrisa.
No voy a venderte mi alma a ningún precio.
No voy a tomar pastillas para olvidar, pero no te quiero ver ni dibujada en una nube.
No te quiero ver en sueños profundos.
Ni en danzas de la memoria.

No te quiero en recuerdos ambiguos, ni al entrar en los bares.
No te quiero en el baño, ni en la mesa del comedor.
No te quiero en un parque, ni en una estación de metro.

Y sobre todo, no te quiero en canciones. Después de que te fuiste, me dejaste una buena porción de discografía arruinada y canciones que duelen cómo puñales.

Huir

Solamente la seguí con la mirada mientras, a lo lejos, la veia huir. Pero no huía de mí. Bueno, si huía de mí. Pero a la vez escapaba de sus problemas, de su familia, de su monotonía y de ella misma. Me gustaba, tenía una rebeldía inherente que la hacía atractiva. Aunque, y después me di cuenta, esa mal llamada rebeldía era una mera especie de miedo infundado a cambiar. Y ese miedo se tradujo en tomar malas decisiones. Tal vez yo fui una mala decisión para ella. De hecho estoy seguro que debo haberlo sido porque me borró de su memoria de manera instantánea, cómo un eterno resplandor. Otro error o mala decisión para ella, fue mentir. Y yo también mentí, incluso a mi mismo. A veces creo que me miento un poco todos los días. Pero ella le mintió a toda su legión de necesitados. Hambrientos subditos que claman por comida y mendigan un poco de amor y cariño, y espero que ya no sea como cuando ella me dijo: "hace mucho tiempo que no hago el amor"y si, ella mas bien follaba con su pareja, un buen chico debo decir, de manera automática y sin sentimiento alguno, y lo lamenté por ella.
Y a veces, al caminar mientras escucho que algo aprieta mi cráneo, pienso "que tal si...". Obviamente la suerte está más que echada, así que ese pensamiento, a diferencia de ella, no ronda más mi cabeza.
Es difícil tomar decisiones, es difícil no tomar decisiones. Es difícil vivir con los ojos abiertos. Una sonrisa, colilla al suelo y sigo caminando, acelerando un poco el paso, cómo si él viento y la velocidad me ayudaran a olvidar.

jueves, 1 de junio de 2017

Las fotos de Lilly

Teníamos mucho tiempo ese verano. Hacía calor pero nos relajabamos con unas cervezas casi todo él transcurso del día. Yo me levantaba de la cama, me mojaba la cara y bebía un café casi por inercia, era lo mas parecido a un autómata a esa hora. Luego, esperaba a que despertara Lilly, mi chica de aquélla epoca, y nos metiamos en la ducha con el agua fría por un par de minutos. Al salir, caminabamos desnudos y mojados hasta la cama y nos acostabamos un rato, a veces hacíamos el amor, pero en general conversabamos sobre el futuro.

- Yo creo que no duraremos mucho tiempo más juntos. Más qué nada, por una cosa de salud.- Decía Lilly en reiteradad oportunidades, tal vez esperando a que yo tratará de enamorarla otra vez.

- Tal vez, quién sabe. De todas maneras no quiero perder tiempo pensando en el futuro, difrutemos del ahora, cómo siempre, cómo cuando te conocí.-Le dije mientras el humo de un cigarrillo saturaba la habitación.

Ella se daba media vuelta y yo ponía música en la radio que, dicho sea de paso, era una mierda. Todo el día sonaban bandas juveniles que hacían sentir a los quinceañeros como rebeldes contestatarios, y sin embargo sus consignas eran un balde de fertilizante, hueco y pretencioso...«All the young punks». Yo siempre trataba de encontrar a los viejos punk rockers que eran cómo fantasmas en las radios locales, tal vez lo más frecuente eran los Ramones. Pero a los setenteros ingleses, si en esa época ya era muy difícil sintonizarlos, hoy es realmente una tarea titánica.

A las 12 del día, sin falta, destapaba una cerveza, una botella de 1.2 litros, tamaño familiar, una vez recuerdo, traté de descifrar porqué las cervezas eran de 1.2 y no de 1.5 litros, después de darle varias vueltas al asunto lo dejé y solo me dediqué a disfrutar. Siempre respetaba la regla de beber después de las 12 del día. Mi papá decía que antes de eso, era una falta de respeto, después de esa hora, estábamos atrasados. Desde esa hora comenzaba la alcoholica jornada, a las 2 de la tarde ya me daba un poco de hambre, por lo que le pedía a Lilly algo para comer. Lilly no cocinaba muy rico, pero ciertamente cocinaba mucho mejor que yo, así que mientras ella preparaba algo rápido, yo me ponía las pantuflas de garritas ,que tenía muy gastadas, y me iba con dirección a la botilleria que quedaba un par de cuedrad mas allá para comprar más cerveza. Llegaba al local con una bolsa para feria cargada de envases vacíos. Estoy seguro que la señora que atendía no me tenía gran aprecio, aunque yo debo haber estado, seguramente en él top ten de los mejores clientes. Nunca quedaba debiendo porque había trabajado todo el año, así que tenía una buena cantidad de dinero para gastar desinteresadamente en cerveza y cigarros corriente. La dependiente de la botilleria, al verme entrar hace ese clásico gesto con los ojos, cómo una mirada de cansancio hacia el cielo y un leve suspiro.

-¡Buen día! Me da seis botellas de cerveza por favor.
-¿De cuál?
-La más grande, de 1.2 litros.

Me miraba siempre, de arriba hacia abajo con un dejo de desprecio. Y seguramente, me oDiaba más cuando, al pagar, lo hacía con un billete de 20 mil pesos. También cuando, como siempre y ya lo hacía a proposito, olvidaba pedirle los cigarrillos y tenía que abrir de nuevo la caja para darme el vuelto.

-muchas gracias, que tenga un buen día. Decía yo con una sonrisa y salia de la tienda. Por supuesto que la distinguida dama ni si quiera respondía.

Al llegar a casa me encontraba con mi chica, que cocinaba alegremente en la cocina al ritmo de alguna banda como Blondie o Ian Dury. Yo sacaba dos vasos, vasos grandes obviamente, y servía los dos hasta el tope. La ayudaba a cocinar en lo qué pudiera, picaba cebollas o tomates y también revolvía lo que fuera necesario revolver. Comíamos tranquilamente en la mesita para 4 que había en el departamento. Una de las cosas de las que me maravillo es que nunca me he quedado sin tema con alguna chica, a pesar de ser un sujeto poco intersante, he podido mantener amplias y profundas conversacioned con las muchchas con las que he estado, a veces tan profundas que se han salido de control y alguien sale lastimado, en general yo.

Ya entrada la tarde, nos tirabamos a torso desnudo en el sofá, que a duras penas cabía en el living, a ver televisión, aunque casi siempre terminabamos viendo conciertos de The Smiths o Joy Division. Cuando se acababa el alcohol, yo me paraba de un salto e iba de nuevo a la tienda. Al llegar, Lilly dormía o había cambiado la música. Variad veces comenzabamos a conversar de cosas más existenciales. Siempre le decía que no encontraba mi lugar, que me sentía incomodo cómo un paria. Lilly contestaba que seguramente yo tenía mas cabida en el mundo que ella, ya que al menos yo tenía talento y era muy sensible, a lo que por supuesto yo contesté que era una estupidez, que no tenía talento para nada ni era sensible. Cierta vez, Lilly dijo algo que me llamó la atención. Hablamod de la muerte, un tema recurrente pars nosotros, y me dijo que la sensación de suicidio era, según le habian dicho la gente que se había intentado auto eliminar, una sensación de paz interior. Lo primero que intuí, fue que Lilly se había intentado matar, lo segundo fue que le gustó. La abracé y no le dije nada, no me sentía capacitado para dar consejos o alivianar pesadas cargas de emociones. De hecho, aún no me siento capacitado.

Así pasaron las tardes y los días de verano. Era mucho antes de que los días de sol se hicieran ridiculamente sofocantes cómo ahora. La brisa llegaba desde la ventana y podíamos escuchar a los pájaros que tenian sus nidos construidos en el limonero del patio delantero. En la tarde la noche era calida como para sentarnos a fumar bajo las estrellas y seguir con nuestras conversaciones que, pensé, nunca se acabarían. Fue un buen tiempo de calma y absoluta libertad.

Por su puesto que después de un tiempo y, antes de que calleran las primeras hojas de la temporada otoñal, ya no estabamos juntos. No recuerdo el motivo, pero en estas paginas voy a asumir la culpa de todo, solo por si a caso. Después la vi un par de veces, pero ya nada era igual, incluso nos besamos un par de veces, pero no nos deseábamos cómo antes. Poco a poco nos dejamos de ver, luego ya no pensabamos en nuestro tiempo juntos, luego no pensabamos el uno en el otro, ni nos preocupamos de saber en que iban nuestras respectivas vidas. Esto, por supuesto, es normal cuando terminas una relación, aunque tal vez tuve la romántica idea de que siempre seríamos buenos amigos.
     Una vez vi a Lilly de lejos, iba con eu novio según imagino, se veía bien, feliz. Sonreí y seguí caminando, nunca he sido tan sentimental cómo para cruzar corriendo la calle y saludar a una vieja amiga.
   Ayer, luego de casi 5 años, volví a recordarla. Un amigo en común me llamó para saber cómo estaba.
  -cómo estás?- me dijo Johan.
- Bien, ¿Y tu?.
-No me quejo, en el mismo trabajo de mierda pero no me quejo.- Respondió con ese pesimismo tan propio de su personalidad.
- Escucha, llamaba por que quería saber de ti, después de lo que pasó con Lilly siento que debo cuidar más a mis amigos.
-Lo que pasó con Lilly?- Pregunté.
No escuché toda su respuesta, porque se me vinieron a la cabeza aquéllas noches de calor, los dos tirados en pasto, tomando cerveza y pensando en la mortalidad y la inmortalidad.
  Lilly había muerto, había decidido acabar con su vida colgandose justo en la puerta de su baño. La encontraron cuando su hijo, trnia un hijo de unos 5 años, había intentado entrar a lavarse las manos, pero no pudo mover la puerta. Fue ahí cuándo su padre, más tarde averiguaría qué Lilly se había casado, abrió la puerta y encontro a lilly ya sin sgnos vitales. Había dicho que tomaría una ducha, y cómo solía tomar duchas largas, nadie pensó nada extaño. Ella mientras se duchaba, siempre dejaba la puerta abierta. Su marido, no recuerdo su nombre, siempre se quejaba y bromeaba con que las duchas de su esposa eran las mas extensas, "ahí va a tomar una,de sus duchas eternas", decía mientras movia los ojos hacia arriba y realizaba muecas de cansancio. No tenia idea de que está vez sería la ducha más eterna, infinita, en el fondo nunca saldría del baño otra vez.
     Pensé en todo lo que tuvimos con mi chica ahora muerta, en la complicidad y en el deseo, en los ideles y los desencuentros. Eramos felices juntos, pero felices apegados a la realidad, no esa felicidad que vende Disney. Recordaba su cara de felicidad al reir por cualquier chiste,

Su cabello entre mis dedos, enredandose junto con el olor a tabaco saborizado. Recordaba sus pomulos enrojecidos después de hacer el amor. Recordé su amor por los árboles y plantas. Rememoré las calles abiertas para nosotros que recorrimos en direcciones opuestas. Finalmente, me sentí vacío, vacío y sin esperanza. Había muerto una mujer que me había querido tal cómo yo era y, en ese momento (seguro que ahora también), era algo muy difícil de hacer. Era una chica real, de esas que te hacen sentir vivo cuando estás con ella y muerto cuándo te falta. La muerte es divertida, a veces creemos que es una evocación al olvido, pero me acabo de dar cuenta qué, en está oportunidad, es un cambio en la maners de enfrentar este circo de variedades que llamamos vida.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Lo que mereces

Ojalá que cuando se vuelvan a poblar las ramas de los árboles y cuándo a las flores nuevamente se les inyecten colores, abras tus ojos. Espero que cuando aquélla oleada de calor que nos abrazó y, nos dejó de cabeza en el pavimento, te vuelva a visitar, y qué el humo que toque tus labios no sea el mismo de aquélla temporada, puedas darte cuenta. De corazón espero que cuándo busques una sobredosis qué no puedas obtener en los almacenes casi vacíos en los que estás acostumbrada a buscar pero que solo ofrecen placebos, te acuerdes de mí y de las veces que te sentiste viva. Lo único que quiero es que, cuándo el sol comience a quemar tu barrio y las llamas estén a punto de tocar tu "hogar", recuerdes que todo lo que estás viviendo es una farsa y, sinceramente espero que tú fantasía nunca se acabe porque te mereces la desdicha de dar vueltas en circulos entre cuatro paredes, aburrida y vacía. Trepa las paredes y vuelve a tu monotonía.

lunes, 22 de mayo de 2017

Panchi y Tati

Francisca era una niña de cabello color castaño claro, siempre sonreía y tenía una facilidad increible para crear mundos imaginarios, generalmente llenos de princesas y magia. Andaba todo el día con sus peluches a cuesta, con maletas estilo Disney repletas de dulces y muñecas. Jugaba por la pequeña casa de dos pisos, ubicada en un ínfimo pasaje de la comuna del Bosque. Jugaba, también, por la habitación de sus padres, que trabajaban durante la mayor parte del día, daba vueltas por el minúsculo patio de cemento y por él, más pequeño aún, jardín delantero decorado con un mediano limonero. Andrés, sólo 2 años y meses, menor que su hermana Francisca,  era un pequeño inquieto. No había semana en la que no se pegara un chicle en el cabello, por lo que pasó la mayor parte de su infancia con el pelo rapado casi al cero. Era habitual, en aquella casa, que los artículos importantes como: Llaves, chequeras, billeteras, etc, aparecieran en el compartimiento secreto de su corre pasillos. También era propenso a los accidentes y siempre terminaba con una herida en su cabeza. Sin embargo, mantenia inquietudes más que físicas y participaba activamente de los juegos que su hermana mayor inventaba. Entre los dos tenían un mundo aparte, los días comenzaba con ambos infantes jugando en la espaciosa cuna que su padre habia fabricado y comenzaban, desde las primeras horas de la mañana, viendo sus caricaturas favoritas. Los niños, acostumbraban crear diálogos para que sus peluches, acomodados estrategicamente, interpretaran en silencio y se reían la mayor parte del día. Más tarde, cuando la hora de almorzar llegaba, se alegraban al ver tallarines con salsa en su plato y un vaso de jugo en polvo que no demoraban un segundo en beber. Luego de comer, tomaban sus mamaderas y ponían un VHS de alguna película animada para verla por enesima vez, de ahí rescataban los diálogos que memorizaban con una exactitud increíble, para luego reproducirlos en la ocasión correcta. Ahí se quedaban viendo tele y esperando a que llegaran sus padres del trabajo. Una vez en casa, los padres tomaban once: té y pan para los progenitores, leche y galletas para los niños. Ya finalizada la once, los chicos se quedaban jugando en la interminable alfombra de la sala de estar hasta que los ojos se les cerraban y caían en los mismo sueños a los que solían jugar durante el día, y ahí quedaban inmoviles en el suelo con sus manos sujetando las mamaderas casi vacías. Pasaron los años y fueron creciendo, cada vez con más presiones, con diferentes intereses, con otras magias y con otros horizontes. Ya más adolecentes, 20 y 17 años, suelen discutir y perder el control por situaciones que, a la larga, son cotidianas y sin valor. Sus actitudes cambiaron y sus formas también. Ya no hay tanta cercanía ni tampoco un sentimiento de compañerismo. No se saludan todos los días y, muchas veces, son indiferentes el uno del otro. Porque los años pasaron y se fueron hiriendo de a poco, sin darse cuenta. Se fueron gastando sus emociones, lo que es natural dentro del egoísmo propio, y fueron tiñendo sus corazones de diferentes colores. A pesar de todo lo antes mencionado, yo los miro de reojo mientras comen, y veo a los niños con sus mamaderas, creando paisajes fantásticos y jugando en sus camas. Los miro reír cuando compartimos un momento,y se que sigen siendo complices, son complices el uno del otro, son complices del pasado y del futuro. Ellos saben que en la vida, uno tiene pocos bastones y que ellos se apoyarán siempre. Ahí, en el camino de la realidad y la amistad, ellos siguen de la mano, interpretando diálogos de princiesas y principes, de esponjas y estrellas, de Bart y Homero. Es muy fácil perderse en el tiempo y en las prioridades, pero sé que se quieren. Sé que se tienen y sé que no se perderan, porque tienen faroles que los iluminarán eternamente. Nunca pierdan la magia.

martes, 16 de mayo de 2017

Stray cat

Cuando la lluvia comenzó a caer en la gris ciudad, me dejaron enrderame en callejones repletos de basura, polvo y amor de carácter prepago. Y tal vez lo merecía, pero el precio era muy alto. Pasado un tiempo, me puse a trepar a las copas de los árboles con la esperanza de tener una visión más macro de mi vida, de su vida y de la urbe que nos parió, pero nada. Así que decidí vagar de calle en calle y convivir con fantasmas y demonios, con calaveras y diablitos. Ahí conocí felinas peligrosas y, por supuesto, ratas gordas qué me miraban acusadoramente desde una esquina. Finalmente, metí las garras en mis bolsillos y comencé a hacer equilibrio sobre los techos metálicos. Hablé con hormigas y con flores, con perras y caballos. Hablé con pájaros rojos, incluso me convertí en uno y volé un par de semanas solo para caerme de cabeza en el pavimento. Y ahora todo va bien porque volvió a llover y hace frío otra vez, es todo tan fácil, muy facil.

Stray cat

Cuando la lluvia comenzó a caer en la gris ciudad, me dejaron enrderame en callejones repletos de basura, polvo y amor de carácter prepago. Y tal vez lo merecía, pero el precio era muy alto. Pasado un tiempo, me puse a trepar a las copas de los árboles con la esperanza de tener una visión más macro de mi vida, de su vida y de la urbe que nos parió, pero nada. Así que decidí vagar de calle en calle y convivir con fantasmas y demonios, con calaveras y diablitos. Ahí conocí felinas peligrosas y, por supuesto, ratas gordas qué me miraban acusadoramente desde una esquina. Finalmente, cuando salió el sol de nuevo y sudé rabia, metí las garras en mis bolsillos y comencé a hacer equilibrio sobre los techos metálicos. Hablé con hormigas y con flores, con perras y caballos. Hablé con pájaros rojos, incluso me convertí en uno y volé un par de semanas solo para caerme de cabeza en el pavimento. Y ahora todo va bien porque volvió a llover y hace frío otra vez, es todo tan fácil, muy facil. Caretas y máscaras, la vida de un gato, de un pájaro, un perro y de un pez es casí un reflejo.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Yo la quería

Cuando saliste por la puerta, arreglada y lista para vivir una fiesta, mi cabeza comenzó a rodar sus engranajes. Me comentaste que ibas con amigas, pero a pesar de que te dije que estaba bien, en el fondo no te creí. Y yo siempre confíe en ti, pero no puedo aguantar que tengas tu propia vida, sin mi, con otras personas. Y me senté a esperarte, primero miré televisión y, cómo de costumbre, no había nada nuevo. Destapé una cerveza y puse un disco para olvidarme de todo un momento un momento, pero nada. Te imaginaba en aquel oscuro antro, bailando con algún tipo que te hubiese invitado una copa, aunque yo sé que no eres  asi, pero en ese momento no estabas conmigo y no tengo la certeza de cómo te comportas sin mí, porque digo que confío en ti, pero en el fondo, bien en el fondo de todo el tejido orgánico, no te creo tanto. Así qué decidí abrir aquel whisky qué nos habían regalado cuando decidimos comprometernos y crear una vida juntos, y lo bebí con rabia, como podías hacerme eso, ¿salir sin mi? Definitivamente nunca lo entenderé. Eran las 1:47 de la madrugada y aún no llegabas. El whisky ya estaba a menos de la mitad, en ese instante, en la radio, sonaba música para no olvidar y que, sin quererlo, acrecentaba la rabia y hacian que el corazón se rompiera una y otra vez. 2:32 am y aún no tenía noticias de ti. A esas alturas ya no había whisky y una botella de vino casi vacía era mi compañera. Te imaginaba en la cama de un tipo seguramente mas atractivo que yo, un campeón, romántico y con poder adquisitivo. Esas imagenes me rondaron toda la noche mientras fumaba hasta el ultimo de mis cigarrillos, tal vez toda esa pelicula que pasaba por las retinas de mis ojos, eran una  muestra de mi consciencia trabajando en tu contra para cubrir mis propias caídas.
A eso de las 4:48 me ganó el sueño y me tiré en nuestro sillón, ese de tantas batallas. Sentí todo dar vueltas a mi alrededor y cerré los ojos. Pasado un rato, al fin llegaste.
Estabas bella cómo siempre, no venías ni siquiera despeinada. Te sorprendiste al ver la patética escena y la cantidad de botellas y latas vacias. Te grite, lo acepto. Te vomite palabras resumiendo mis celos, te respiré tan cerca que de seguro pensaste que te iba a golpear. Pero no. De verdad lo hubiese preferido, para que supieras con quién estabas, pero no lo hice. Necesitaba justificarme. Y fue entonces cuando me tiraste un adorno de loza que me golpeó justo en la ceja y cayó haciendose mil pedazos. Yo me sentí un poco mareado, y entre todo lo que pasaba, te escuchaba decirme las verdades de siempre: "¿qué te pasa imbecil?,¡No te necesito!, ¡Nunca te quise! ¡Ya no te soporto!". Lo siguiente que supe fue qué te lanzaste sobre mí, dando zarpazos como un leopardo celoso, cómo una madre desesperada defendiendo a su bebé.
Finalmente todo se fue a negro en las bodegas que tengo tras los ojos. Solo pude recomponerme y volver a mirar las cosas con perspectiva cuando estabas en el suelo. Extrañamente habia un silencio triste, un silencio gris, era un silencio complice. Te encontré tirada en sobre aquella alfombra gris que tanto te gustaba, un charco de sangre que brotaba de una herida qué, presumo, te había inflingido con el cuchillo que sostenia en mi mano diestra.
Todo se acabó aquella madrugada, y yo te quería. A veces creo que tu también, pero yo te quería de verdad. Y no, mi ego de macho no podia ni quería aguantar el hecho de que me engañaras y te rieras de mí. Ni si quiera en mi propia cabeza, bajo mis propias reglas, en mi universo recién pintado. Pero de algo puedes estar segura: yo te quería.

viernes, 28 de abril de 2017

Condena

La depresión inyectable,
La felicidad comestible,
La tranquilidad fumable
Y la anestesia embotellada.

Los pájaros rojos,
Los pingüinos de a dos,
Las valkirias aladas
Y los árboles desde atrás.

Las canciones rojas,
Las morenas de atar,
Las besadoras de iglesia
Y las que se pueden sonrojar.

La traidora de septiembre,
La destructura de agosto,
La qué se asustó en enero
Y la que se robó el mes de abril.

Los luchadores cibernéticos,
Los paranoicos de boca,
Los padres despechados
Y los esposos engañados.

Las fotografías de azotea,
Las borracheras de salón.
El vals a destiempo
Y las novias ciegas sin temor.

El cinismo en la lengua,
La mentira natural,
El amor muy facil para dar,
Pero el odio siempre más real.

jueves, 20 de abril de 2017

Nunca más

Nunca debí decirte qué eras mi vida, Porqué aún recuerdo cuando me dijiste Lo dificil que era, para ti, aceptar que alguien te quisiera como yo te quise. Entonces te esfumaste y yo pensé que la vida se quedaba vacía. Pero no, porque cuando las hojas se tiñeron de café y huyeron juguetonas de las ramas de los árboles, me di cuenta de que la vida esta por venir, que estamos para creer que aprendemos, pero en realidad estamos bailando la misma canción. Y me dan ganas de hablarte y escuchar tus mentiras, pero no quiero un paseo por las nubes en el que acabe con mi cabeza abierta en el suelo. Pero puedes estar en paz, porque te llevo en la piel, así que miro mis brazos y te recuerdo, un par de veces al día al menos. Y lo mejor de todo es que nunca podrás borrarme, por más que limpies la mesa del comedor ni por más que llenes el baño de cloro. Porque hay un diablo dibujado en tus paredes, un pequeño simbolo mío que te dejé para siempre, que lo veran todos y que, cada vez que escuchas accidentalmente mis canciones, vuelve a brillar con mas fuerza.

martes, 11 de abril de 2017

¿No vendrás a verme, Reina?

Cuándo veas todos los escombros de mi pasado y futuro, ¿querras venir a verme? Cuándo te dejes encandilar por los destellos de genialidad y te pierdas en la oscuridad de mis vicios, ¿querras venir a verme?
Cuándo te quedes fuera de mi vida y yo de la tuya, y un día escuches a Bob Dylan o leas a Bukowski, ¿querras venir a verme?
Cuándo te sobre una botella de vino o te quede una lata de cerveza tibia en la mesa, ¿querras venir a verme?
Cuándo tus hijos pregunten por la persona que te perforó el pecho, y te pidan que los lleves con su padre, ¿querrás venir a verme?
Cuándo te tengas que arrastrar para comer tus palabras y las mías, ¿querrás venir a verme?
Cuándo te desgarres por culpa de otro y no tengas amigos en ningún lado, nadie que te entienda, nadie con quién reír,¿me vendrás a ver?
Cuándo llores en la oscuridad, te escondas y te duela todo,¿vendrás por un abrazo?
Cuándo tus muertos toquen la puerta una y otra vez, ¿vendrás por acá?
Cuándo ya no puedas amar y te arrepientas de todo lo que dejaste y conservaste, ¿vendrás a verme?
Cuándo te des cuenta que tus palabras fueron basura y lo mucho que me cambiaste solo con tu voz, ¿vendrás a verme?
Vendrás a verme, seguro que vendrás.